andres mata (1870-1931)

La obra poética de Andrés Mata está contenida en las publicaciones siguientes: Pentélicas (1896). Idilio Trágico (1898). Arias sentimentales y otros poemas (1942).

En un ensayo mío publicado en El Universal, titulado Del modernismo al romanticismo de Andrés Mata, señalaba yo que uno de los procesos de afirmación poética más curiosos en la lírica venezolana era el de Andrés Mata. Esto lo apuntábamos en aquella ocasión, con el razonamiento de que Mata empieza por ser modernista, para caer luego en lo esencialmente romántico. De manera que él evoluciona inversalmente al espíritu de la historia literaria universal. Efectivamente, quien estudia con detenimiento las características de los libros más importantes de Mata, encontrará que se nos presenta modernista en Pentélicas, su primer libro, y romántico en Arias sentimentales, su último libro.

El pesimismo, el refinamiento verbal, la exaltación de la sensibilidad, la rebeldia y el culto a la belleza, ingredientes señalados por Rufino Blanco Fombona como esenciales del modernismo, se ecuentran perfectamente bien definidos en Pentélicas. En este primer libro de Mata no falta un elevado tono civil, que es la rebeldía del modernismo y tampoco una filosofía amorosa, fácil y mundana. Jesús Semprum, el crítico del modernismo, ha anotado en un hermoso estudio sobre la poesía de Mata que era ésta solicitada por dos polos: la rebeldía y la pesadumbre.

A partir de 1898, con Idilio Trágico, Mata se torna definitivamente romántico. Se encierra entre sí mismo. Canta solamente a su tristeza o a su amor. Vagas influencias de Núñez de Arce y de Campoamor, asimila entonces en sus poemas fundamentales. El poeta desgrana los más finos arpegios. En el silencio de la noche, bajo la luna pálida por entre la sombra de los árboles, pasan sus canciones exquisitas. Como los antiguos trovadores, Mata es a las alturas del 900 un obligado apologista de la belleza y del amor. Ya no derriba templos, ni signa con el látigo a los canallas, como quería en Pentélicas, su rebeldía. Ahora el alma se desliza suavemente.

En realidad, es necesario sentar que Andrés Mata, con respecto a Pérez Bonalde, significa un punto de regreso hacia el viejo romanticismo de Lozano y Maitín. Quizá la gran popularidad de la que gozó, por haber sabido comprender las preferencias de la sensibilidad coetánea, le indujeron por el fácil camino del aplauso y de la simplicidad. Así, el poeta, que muerto Pérez Bonalde hubiera podido tomar la bandera de la renovación en nuestra lírica, inexplicablemente se acoge a fórmulas y tendencias verdaderamente decadentes.

 

 

Escritores laureados en el primer certamen del "Cojo Ilustrado", Andrés A. Mata, Rufino Blanco Fombona, Eugenio Méndez y Mendoza, M. Urbaneja Achelpohl