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FERMIN TORO (1807-1865)
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No se sabe a ciencia cierta cuándo nació Fermín Toro. Se ha dado desde hace muchos años como verídica la fecha de 1807. El lugar de su nacimiento con mayores posibilidades, es Caracas. José Antonio de Armas Chitty, historiador e investigador acucioso, en su libro Fermín Toro y su época afirma: «Ni en el archivo de la Catedral de Caracas, ni en el de la parroquia El Valle hemos hallado su partida de nacimiento. No pudo nacer en septiembre de 1807 porque su hermana María del Rosario nació el 12 de enero de 1808». Se sabe que la infancia de Toro transcurre en la entonces pequeña aldea de El Valle, cercana a Caracas. Su primer maestro fue el padre Benito Chacín. Después de diez años de estada en El Valle, la familia de Toro se traslada a la capital. En 1827 Bolívar designa al padre de Fermín Toro, Antonio, Administrador Principal de las Rentas Internas en La Guaira. El joven Toro será primer oficial de la Tesorería en la misma aduana y, posteriormente, oficial cuarto. En 1828 contrae matrimonio, con su prima Mercedes Tovar. Ya para esta fecha ha entrado en contacto con destacadas figuras del pensamiento venezolano de su época, entre los que se contaba el Dr. José Maria Vargas.
Hacia 1830 se encuentra Fermín Toro en Margarita. Desempeña un alto destino en la renta pública. En el Congreso de 1832, Toro aparece como diputado electo por Margarita. En este año, a pesar de las reservas que había todavía sobre la memoria del Libertador, pide en la Legislatura Provincial de Caracas la traslación de los restos del Padre de la Patria.
En los sucesos que enturbiaron el período civilista de Vargas, Toro estuvo al Iado del Presidente. En 1839 el General Carlos Soublette designa a Toro secretario de la Legación de Venezuela en Londres. En Europa ensancha sus horizontes culturales y políticos. Visita Francia, Bélgica y parte de Alemania. Hacia 1842 Toro se encuentra de nuevo en su patria. Los signos que presiden la política criolla son contradictorios.
Las prédicas liberales ya habían cobrado auge con Guzmán a la cabeza, desde las páginas de «El Venezolano». En este año Toro cumple la misión que le encomienda el Congreso para hacer la «Descripción de las honras fúnebres consagradas a los restos del Libertador Simón Bolívar». En los años inmediatos, Toro desarrolla una intensa labor intelectual. Colabora en «El Liceo Venezolano» con trabajos de crítica y creación. Escribe sobre el Resumen de Historia de Venezuela de Baralt y publica Los Mártires. Por otra parte ejerce la docencia en el Colegio de la Independencia, regentado por Feliciano Montenegro y Colón.
En 1846 Thro es Enviado Extraordinario en España y en la Gran Bretaña , así como en Francia. En 1847 lo encontramos de nuevo en el Congreso de la República. Días borrascosos se avecinan. Páez ve tambalear su hegemonía, sostenida por casi dos décadas. Un nuevo caudillo se apoderará de la dirección de la República, con el apoyo del viejo centauro. Llega a escena José Tadeo Monagas. Días más tarde romperá con Páez. Y se establecerá en el país un período de diez años, en el que se observará el desarrollo de una verdadera dinastía. Los dos hermanos Monagas: José Tadeo y José Gregorio, cargados anteriormente de las glorias en los campos de batalla de la Guerra de la Independencia, se reparten durante ese lapso el poder.
Un hecho resonante, que conmovió la historia venezolana, acaeció en los primeros días de la presidencia de José Tadeo Monagas. Fue lo que se ha llamado en nuestros anales, el asesinato del Congreso. Aunque las causas y las culpas no están bien claras a la luz de los testimonios conocidos hasta ahora sobre tan desagradable suceso, lo cierto es que Monagas manifestó arrepentimiento por sus consecuencias. En esa oportunidad, Fermín Toro, que no asistió a la sesión del Congreso por motivos personales, al ser instado al día siguiente por el Presidente de la Repúblíca para que se incorporara a las sesiones, pronunció estas palabras lapidarias: «Decidle al General Monagas que mi cadáver podrán llevarlo, pero que Fermín Toro no se prostituye». El balance de la nefasta sesión había sido catastrófico: el poder legislativo de la República atacado por turbas con beneplácito del Gobierno y un número de muertos, entre los que se contó el eminente ciudadano Santos Michelena. Desde aquel día, 24 de enero de 1848, Fermín Toro se retira a la vida privada. Como un antiguo patricio romano va en busca de la paz campesina. Busca un exilio interno. Se refugia en su hacienda Togo en los Valles de Aragua, cercano al lago de Valencia. Allí pinta, lee, escribe versos y desarrolla su pronunciada afición por las ciencias naturales. Su correspondencia con Vargas es cada vez más devota en esta hora.
Monagas, que por su temperamento autoritario no pudo plegarse a los halagos de ninguno de los partidos políticos tradicionales en el país, se vio solo al final, y todas las fuerzas políticas que habían intervenido en la orientación de la República desde los momentos de la separación de la Gran Colombia, precipitaron la caída del dictador. En la hacienda de Toro se ultimaron los detalles para el derrocamiento de Monagas. Alli acudieron políticos, intelectuales y militares para el golpe final.
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