JOSE DE OVIEDO Y BAÑOS (1671-1738)

Con José de Oviedo y Baños se inicia una nueva etapa en el proceso constitutivo de la historia nacional. Es verdad que entramos en el pórtico del siglo XVIII. La influencia de Solis y de Melo. afirma el rumbo de nuestra historiografia. Ya la labor de Oviedo y Baños no es la de “ver y contar” simplemente, sino que estudia, coteja, consulta documentos. Su vida misma se diferencia absolutamente de la de sus antecesores. Ya no anda el historiador en busca de hazañas y de gloria. En su casa posee biblioteca y tranquilidad. Es casi un profesional de las letras. Sus largos ratos de estudio y su holganza económica le permiten imprimir a su obra histórica un sello distinto al de sus antecesores. Ya Oviedo y Baños precisa la necesidad de un estilo. Como el infante Don Juan Manuel en el siglo XIV español, Oviedo es presa de cierto narcisismo literario. Julio PlanChart, en su magnífico trabajo sobre el historiador, incluido en su libro Temas Críticos, asienta que «Lo pintoresco, lo colorido y lo musical distinguen la prosa de Oviedo y constituyen las cualidades características de ella». El historiador transitaba por rumbos definidos. Si realmente todavía la Historia no contaba con una orientación científica, como la del siglo XIX. Oviedo y Baños, a pesar de no haber superado en forma absoluta la etapa de las crónicas, echa las bases de lo que vendría a ser, andando el tiempo, la verdadera literatura nacional. Aunque nacido fuera de Venezuela, Oviedo y Baños amó como el que más esta tierra y en ella acabó los últimos dias de su vida. Por eso Julio Panchart en el estudio citado afirma: «Los cronistas vieron con ojos españoles los hechos narrados por ellos: Oviedo los mira con ojos venezolanos. En las reflexiones que de cuando en cuando inserta en su narración está el interés y el sentido del criollo y, sobre todo, amó esta tierra y dejó demostración de ello escribiendo su Historia como no lo hicieron otros venezolanos por nacimiento y con raíces venezolanas más hondas en el tiempo, el gusto por el estilo sugerente y adornado es cosa muy venezolana y se repite en la historia literaria con caracteres muy' definidos: los escritores más glorificados entre nosotros son los que gustan del saboreo de la palabra. Oviedo, por su vida y por el hecho esencial de ella. es un venezolano tipíco y su gloria nos pertenece». El entronque literario de Oviedo y Baños con nuestros mejores poetas y prosistas subsiguientes a él es notorio y elocuente. Su descripción de Caracas, de aquella ciudad apacible en la que vivió y quiso. tuvo profundas resonancias en poetas románticos del siglo XIX, como Heriberto Garcia de Quevedo, Pérez Bonalde y muchos otros que siguieron repitiendo la imagen de la perpetua primavera que el viejo historiador, en su Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, aplicó al paisaje y al clima de la ciudad fundada por Diego de Losada.

 

 
José de Oviedo y Baños

 

 

Portada del libro Historia de la Conquista y población de la provincia de Venezuela