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jose rafael pocaterra (1889-1955)
Nacido en Valencia, Pocaterra se inicia en la literatura venezolana con la publicación de algunos cuentos y de tres novelas urbanas, tituladas estas últimas: Política Feminista, Tierra del Sol Amada y Vidas Oscuras. Más tarde publicó una cuarta novela, cuyo escenario es Caracas, intitulada La Cása de los Abila. La crítica no se mostró muy receptiva con la calidad narrativa de Pocaterra, en su primera novela. En cambio siempre celebró sus grandes condiciones de cuentista.
Para el momento en que Poacaterra irrumpe como cuentista en nuestra literatura, cierto estetismo predominaba tanto en el discurso narrativo, como en el fondo semántico de la historia. En otras oportunidades hemos escrito que Pocaterra llega a nuestra cuentística con tendencias opuestas a las de casi todos sus antecesores. El quiere romper con las filigranas del modernismo. Por eso se presenta en nuestra cuentística con un desenfado, con una campechanía, hasta entonces desconocida entre nuestros mejores narradores. Por contraste Pocaterra quiere llegar a lo poético, al arte, en sus mejores cuentos. Profesa un realismo desbordante. Ningún escritor venezolano de su generación le iguala en sus pinturas crudas, exactas, impresionantes de la realidad que observa. Por eso. Pocaterra ha sido reconocido como la primera gran figura del cuento moderno venezolano. Su libro Cuentos Grotescos, publicado en 1922, es para nuestra cuentística lo que ha sido Doña Bárbara para nuestra novelística. Es un libro probablemente no superado hasta ahora en su conjunto. El arte narrativo de Pocaterra, violento, sin tregua, impresionante, sin adornos, sin preocupaciones formales, hace de Cuentos Grotescos, el libro de mayor significación producido en nuestra cuentística, a partir de la generación del modernismo. Lo humano, lo verdadero, se sobrepone en Pocaterra a las preocupaciones artísticas. Muchos han querido ver la influencia de los escritores rusos de la revolución, en la obra de Pocaterra. A veces se le asocia a Gorki. Pero sin embargo, creemos que la obra narrativa de Pocaterra obedece en sus características, más que todo, a su propio temperamento.
Casi todos los cuentos de su libro: Panchito Mandefúa, El Chubasco, La Llave, La I Latina, La Ciudad Muerta, etc.., encierran lo que pudiéramos llamar la realidad venezolana, sin ambajes y con muy poca dosis de ficción. Así, Pocaterra quiere llegar al corazón de nuestra sociedad, sin el derroche de paisajes, típico de Urbaneja Alchepohl y sin la alambicada belleza de Díaz Rodríguez. |
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