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poesia de transicion
A la muerte de Darío, 1916, la poesía venezolana no había contado con representantes cimeros del modernismo en escala continental. Ya hemos mencionado los más caractersticos representantes: Blanco Fombona. Arvelo Larriva y Arreaza Calatrava, estos dos últimos llegados con retraso al auge del movimiento poético.
En el escenario universal, por otra parte, en los dos primeros decenios de este siglo, se vivía en todos los órdenes las consecuencias del impacto producido por la primera gran conflagración mundial, iniciada en 1914 y concluidá en 1918. En la poética española. representada principalmente por Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, se observa una actitud de rectificación frente a lo que fue la influencia absorbente del modernismo, tanto en Hispanoamérica, como en la propia península. A su vez desde Francia empiezan a llegar nuevos aires estéticos, en los que venía envuelta una revolución total en todos los ámbitos de las artes. Complejas tendencias, por lo tanto, se agitan en la poesía venezolana de entonces. Una débil influencia romántica perdura todavía, mezclada con algo del ya superado realismo y los últimos vestigios del movimiento modernista. Como nota curiosa, frente a las más disimiles tendencias, se hace presente en nuestra poesía de entonces una decidida corriente hacia la valoración de lo nacional, de lo autóctono, de lo nativo, corriente en la que seguramente se recogía el eco sonoro del mensaje poético de Francisco Lazo Martí.
El término de la primera gran guerra mundial en 1918 sirvió para aglutinar entre nosotros a un grupo de poetas, cuyas búsquedas se encaminaban al hallazgo de una moderna poesía, procedente de la rica cantera de tendencias que empezaban a proyectarse entre nosotros desde Europa. Así empieza a ser sustituido el lenguaje grandilocuente de los viejos románticos, de odas y confidencias en voz alta, por otro de finas sugerencias, de elocuente presencia imaginífica y metáforas estéticamente más complejas. La temática tan manoseada de los románticos, incólume todavía durante el modernismo, empieza a estar deliberadamente marginada por los nuevos poetas. La noche por el día, el sol por la luna, la alegría por la tristeza, parece ser el programa poético de la nueva generación, como lo revela en forma elocuente la aspiración de Aspero de Antonio Arráiz.
Asimismo, frente a estas circunstancias, una suave nota infantil, sin sentido elegíaco, más bien aprovechando el misterio de su honda significación, aflora en los líricos más reprentativos del grupo de poetas de transición. Por otra parte, junto al fuerte reclamo de la tierra, con su paisaje y su caliente pasión surge el mundo del folclore y de la copla. De esta rica e informe materia, se nutre el proceso de búsqueda de la moderna poesía venezolana.
Los poetas más representativos de este momento serían los siguientes: Andrés Eloy Blanco, Luis Enrique Mármol, Enrique Planchart, Fernando Paz Castillo, Jacinto Fombona Pachano, Rodolfo Moleiro, Luis Barrios Cruz, Pedro Sotillo y Julio Morales Lara. Sería necesario para la visión global, agregar otros nombres de poetas, que si bien no obedecen a un movimiento coherente, tienen importante participación cada uno en la creación de sus obras, de acuerdo con las tendencias de la época. Los nombres serían los siguientes: Eduardo Arroyo Lameda, Juan España, Jorge Schmidke, Pedro Rivera, Jesús Enrique Lossada, Roberto Montesinos, Guillermo Austria, Félix Armado Nuñez. Héctor Cuenca, Luisa del Valle Silva, Pedro Parés Espino, José Miguel Ferrer, Manuel Felipe Rugeles, Israel Peña, J.A. Ramírez Rausseo, entre otros.
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| Placa conmemorativa de Andrés Eloy Blanco y de la poesía de la Loca Luz Caraballo |
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