romulo gallegos (1884-1969)

La figura más destacada en el primer decenio del presente siglo, no es otra que la de Romulo Gallegos. Precisamente la fundación de la revista « La Alborada», 1909, en la que se revela el nombre de Rómulo Gallegos, como pensador y maestro, marca un hito en el proceso moderno de la literatura nacional.

Junto a compañeros como Julio Planchart, Julio Horacio Rosales. Enrique Soublette y Salustio González Rincones, Gallegos desde los días de « La Alborada », con sus ensayos y después con sus narraciones breves, indica la búsqueda de transformaciones en el campo de la literatura nacional. El escritor había nacido en Caracas, el 2 de agosto de 1884. Sus padres: Rómulo Gallegos Osío y Rita Freire Guroceaga. Hizo sus primeros estudios en el colegio Sucre, dirigido entonces por el Dr. José María Sifontes. Allí se graduó de bachiller en filosofía. Después ingresó a la universidad, donde siguió estudios de abogacía, que no llegó a terminar. Retirado de la universidad, fue jefe de la Estación del Ferrocarril Central. Por esta época contrajo nupcias con Teotiste Arocha, natural de Charallave, pueblecito cercano a Caracas, al que el novelista se encaminaba los domingos en busca de paisaje y amor.

En 1912 Gallegos desempeña la dirección del Colegio Federal de Barcelona. Poco después pasa a Caracas con el cargo de subdirector del Liceo Caracas. De 1922 a 1930 es director del mismo Liceo y regenta la cátedra de filosofía. En 1929 aparece su novela Doña Bárbara, que le hace famoso entre los escritores de habla castellana. En 1920. Gallegos había publicado su primera novela: Reinaldo Solar y cinco años después, su segunda obra: La Trepadora (1925). Sin embargo su celebridad comienza con la publicación de Doña Bárbara. Para entonces el gobierno de la dictadura de Juan Vicente Gómez quiere convertirlo en juguete de su propaganda exterior y le ofrece una curul de senador en el Congreso de la República. Gallegos comprendió la jugada y prefirió mantenerse al margen de los oscuros manejos políticos de la dictadura.

Declinó el ofrecimiento. Y tomó el camino del exilio. Primero estuvo en los Estados Unidos de Norteamérica y luego se encaminó a España. Se radicó en Madrid. Allí vive una vida de intensa actividad literaria. En 1934 publica su novela Cantaclaro, que representaba su segunda incursión por los llanos venezolanos. Mientras tanto sus libros son prohibidos por las aduanas de la dictadura. En 1935 muere Juan Vicente Gómez, por el mes de diciembre. Gallegos regresa a comienzos de 1936. El presidente de la República, sucesor del Dictador, el General Eleazar López Contreras, le llama a colaborar en su gobierno y le confía la cátedra de educación. En 1937 cesan sus funciones de ministro y es invitado por el gobierno de México a visitar aquel país. En este mismo año publica su novela Pobre Negro. Posteriormente, Gallegos es diputado al Congreso y Concejal. En 1941 es presentado por el Estado Apure como candidato a la Presidencia de la República. De acuerdo con las condiciones de la organización política del país para entonces, este gesto del Estado llanero, fue considerado como una aventura romantica. El sistema de elecciones presidenciales de segundo grado obstaculizaba la libre manifestación popular en favor de la candidatura del eximio autor de Doña Bárbara.

Años más tarde, en 1948, en libérrimos comicios, fue electo Presidente de la República. Sin embargo, un rudo golpe militar encabezado por los Coronoles Marcos Pérez Jiménez. Carlos Delgado Chalbaud y Luis Felipe Llovera Páez, puso término en menos de un año a su gobierno, que había logrado una abrumadora mayoría de los comicios celebrados hacia pocos meses. Gallegos fue al exilio. Vivió en Cuba, México y los Estados Unidos, hasta volver a Venezuela en 1958. Once años después, a la edad de 85 años, admirado por propios y extraños, fallece en Caracas el famoso autor de Doña Bárbara.

 

 
Rómulo Gallegos

 

Obra Literaria. Rómulo Gallegos presenta en su trayectoria de novelista uno como período de preparación, que corresponde a la época de sus cuentos, como Los Aventureros (1913) y en la que explota otros géneros, como el teatro, con la publicación de su drama El Milagro del Año (1915). En 1919 Gallegos es director de la revista «Actualidades» e intensifica su labor cuentística, llegando hasta publicar un cuento semanal. El novelista cumple así su primera etapa de maduración y de estudio en cuanto a las formas de narración. En 1920 aparece su primera novela: El Ultimo Solar, llamada después Reinaldo Solar. En 1925. La Trepadora. En 1929, Doña Bárbara. En 1934. Cantaclaro. En 1935, Canaima. En 1937, Pobre Negro. En 1942, El Forastero. En 1943. Sobre la Misma Tierra, y en 1952, La Brizna de Paja en el Viento. En los últimos años de su exilio en México, había comenzado su última novela, inspirada en los hechos de la revolución que había conmovido a aquel país a principios de siglo. Pensó llamarla inicialmente. La Brasa en el Pico del Cuervo, pero ya en Caracas en conversación con algunos amigos, entre los que se contó Miguel Otero Silva, se decidió por el título Tierra bajo los Pies, con el que se publicó después de su muerte.

En el período de preparación del novelista a través de sus cuentos, puede observarse la firmeza de su poder creador, en la pintura de los personajes. En Los Inmigrantes y en La Rebelión, casi verdaderos «novelines», como diríamos a los cuentos largos en la literatura venezolana. En Los Inmigrantes hay material para una novela. Pero el escritor se quedó en el esbozo. En este cuento aparece el escenario urbano. La barriada de Puerto Escondido cobra intensa vida en la descripción del cuentista. En La Rebelión hay algo así como una anunciación de La Trepadora. Es el tema de la muchacha un poco romántica, que se casa con un hombre rudo y espiritualmente inferior a ella, de cuya unión nace un hijo en el que se juntan las características del padre y de la madre. De estos esbozos pasa Gallegos a más serias empresas literarias. Y así, en 1920, aparece su primera novela: El Ultimó Solar. Esta novela se mueve, sin duda, dentro del ciclo de novelas en las que el idealismo batalla inútilmente contra la barbarie y en las que una amarga decepción invade a los protagonistas, como en Todo un Pueblo, de Miguel Eduardo Pardo, e ldolos Rotos, de Manuel Diaz Rodriguez.

El personaje central de la novela de Gallegos, Reinaldo Solar, es como la encarnación del alma venezolana. No encuentra caminos precisos. Lo domina un idealismo, que al fin lo hará fracasar. Para él los propósitos deben ser varios. Por eso exclama: «Sólo el imbécil gasta la vida en llevar a cabo un solo propósito». Reinaldo es el «caballero sin espada», como lo bautizara acertadamente el eminente ensayista español, José Luis Sánchez Trincado.

Jesús Semprum, uno de los más avisados críticos de Venezuela, saludó la primera novela de Gallegos con frases llenas de penetración y aliento profético. Pensaba el crítico que las «dimensiones del marco de la novela» eran limitadas, y vaticinaba que en las futuras novelas tal vez ganaría en intensidad lo que perdía en amplitud. No se equivocaba Semprum. En 1925 aparece la segunda novela de Gallegos: La Trepadora, y el novelista viene cargado de nuevas intenciones... Quiere, en primer lugar, abandonar ese constante afán de crítica pesimista, tan en boga en las novelas ligeramente anteriores a las suyas y del que no pudo librarse en El Ultimo Solar. Aun cuando, a diferencia de los personajes de Díaz Rodríguez, por ejemplo, Reinaldo siente un apego profundo por su tierra, como cuando exclama: «¡Alli está mi camino! ¡Mi Tierra! La incomparable belleza de mi tierra grita, llamándome, en la luz y en el color de su paisaje, en la desolación de su pobreza, en la infinita melancolía de sus dolores baja la infinita alegría del sol». Así el desterrado volvió a morir en la revuelta armada, en aras de la patria, que no pudo encontrar nunca.

En La Trepadora, el novelista encuentra el camino lógico de la creación literaria, abandona el complicado mundo de El Ultimo Solar y concibe una novela de ambiente criollo, en la que los caracteres son típicos de nuestra raza, en nuestras costumbres, de nuestra tierra. La misma evolución social que se observa en nuestro pueblo es la que domina en la arquitectura humana y espiritual de Hilario Guanipa. Hilario resume las cua-lidades de su padre: hidalguía, generosidad y defectos primitivos de la madre: rudeza e individualismo inculto. Por otra parte, ya en La Trepadora Gallegos nos demuestra su arte de elevado valor descriptivo, cuando nos introduce en el paisaje de las haciendas de café sembradas en el corazón de los ricos valles venezolanos.

Como dice Arturo Torres Rioseco, Rómulo Gallegos, con La Trepadora, entra de lleno en la corriente del americanismo literario. Es una novela genuinamente americana. Con esta segunda novela Gallegos encuentra el camino expedito para llegar a su creación suprema: Doña Bárbara. El libro aparece en 1929. Y fue proclamado en España como la mejor novela del mes, por un jurado compuesto de eminentes escritores como Ricardo Baeza, Gómez de Baquero, Pérez de Ayala, Diez Canedo, Gabriel Miró, Pedro Sáinz. En Doña Barbara, Gallegos llega a la perfección de la sencillez. La naturalidad se sobrepone a todas las otras cualidades de la novela. Gallegos hace gala de sus descripciones y en la pintura de los caracteres, de un realismo ingenuo, difícil de encontrar en otro autor latinoamericano contemporáneo. La trama de la novela es a la vez sencilla y original: Bárbara es la muchacha mestiza y agraciada que viaja en un bongo entre contrabandistas y salteadores. Cuando iba a ser vendida a un sirio leproso, lleno de lujuria, ella piensa que podría alcanzar la salvación en el joven Asdrúbal, de quien se enamora y espera su amparo. Pero el joven es asesinado por los bandidos del bongo y Bárbara queda inerme, a discreción de sus salvajes acompañantes, quienes la violan brutalmente. Este es como el bautizo de la violencia y el nacimiento de la dureza en la vida de Doña Bárbara.

Después ella se sitúa al norte del Orinoco, donde es dueña de un inmenso hato, en el que pululan los criminales y los ladrones. Por medios ilegales y violentos, cada día aumenta su propiedad. El hato vecino, de los Luzardo, mal administrado y dirigido por hombres de mal proceder, es la víctima más cercana de los descarados manejos de la insaciable «devoradora de hombres».

Con el poder de su sensualidad, no encuentra resistencia. Lorenzo Barquero. descendiente de los Luzardo, es una de sus víctimas. Antes, flamante propietario de las tierras que ahora posee Doña Bárbara, vive en la miseria con su hija Marisela, a la que Doña Bárbara no reconoce como fruto de sus entrañas.

Santos Luzardo, que hacía estudios de derecho en la universidad, al terminar su carrera, dispone hacerse cargo de la hacienda de sus antepasados, ahora en plena decadencia. Ante las arbitrariedades de Doña Bárbara y el reflejo moral de las autoridades, el abogado quiere responder con la justicia y la hidalguía en el reclamo de su propiedad. pero luego comprende que la «ley del llano» es otra: la violencia. Y así, sin dejarse seducir por la belleza de Doña Bárbara, inspirado en la agreste simpatía de Marisela, Santos Luzardo triunfa al fin sobre la maldad, el desorden y el atraso del llano. Doña Bárbara, vencida, sin atreverse a privar de la vida a su propia hija, Marisela, le deja a ésta todas sus propiedades y abandona aquel escenario donde realizó sus más encarnizadas luchas. El hato «el Miedo» vuelve a ser de los Luzardo y la esperanza renace sobre la voluntad de Santos y Marisela, que habían ganado la batalla contra las fuerzas maléficas.

Para el eminente crítico español Ricardo Baeza, Doña Bárbara es a la vez novela realista y novela psicológica, novela de acción y novela de caracteres. En este sentido es una maravilla de técnica, una verdadera proeza de arquitectura y de equilibrio interior». Efectivamente Doña Bárbara es una de las novelas más perfectas dentro de la literatura castellana. Su equilibrio, su sobriedad corresponden a su linaje clásico. Pero sin duda, lo más interesante son los caracteres que con tanta fuerza, con tanto vigor, sabe crear el novelista. Doña Bárbara es un sobresaliente símbolo en que el odio a los hombres y su desmedida sensualidad constituyen un todo de trascendentales resonancias humanas. Santos Luzardo, en un estudio admirable de psicología, está revelado en todos sus estados anímicos, contradictorios a veces, pero siempre fiel a su ambiente y a su raza», dice el crítico Arturo Torres Rioseco. Marisela es la encarnación de la belleza no cultivada, producto de un medio trágico y abandonado... Lorenzo Barquero es el hombre consumido por el medio. Es el espejo en el que deben verse aquellos que tienen poca fuerza de voluntad. Melquiades, «El Brujeador», Balbino Paiba, «El Encuevado», «Carmelito», el magnífico, «Pajarote» y Antoñito Sandoval, el becerrero, son figuras vivas. proveedoras de un rico mundo interior, que contribuyen a hacer de Doña Bárbara una obra de extraordinaria fuerza humana, de inigualables contornos sociológicos.

A continuación de Doña Bárbara, Gallegos publica Cantaclaro.

Es una novela que se desarrolla en los llanos. Especialmente en los llanos del Guárico. El paisaje, como en Doña Bárbara, vuelve a fulgurar. Tiene casi papel de protagonista. Es una novela poemática. El personaje central, Florentino Colorado, es un coplero. Con su propia filosofía, en la que la errancia por las grandes lejanías, le convierten en un ente hasta cierto punto misterioso. Felipe Massiani ha dicho que Florentino tiene algo de Quijote. Y Manuel Pedro González anotaba que tenía parentesco con Martín Fierro y con Santos Vega. Tal vez su mejor antepasado sea el famoso Don Juan, en lo que tiene de galante para la aventura permanente.

Gallegos en Cantaclaro utiliza un rico lenguaje folklórico, que se disuelve en las supersticiones de los llaneros, en la descripción de sus tradiciones y de suscostumbres más genuinas.

De lo que en otras oportunidades hemos llamado el ciclo de los llanos en la novelística de Gallegos, se pasa a la novela de la selva. Nos referimos a Canaima.

Como en La Vorágine, de Rivera, la selva es en esta novela de Gallegos como el gran personaje y a la vez como la causa suprema que determina la acción de los otros caracteres en la narración. Una como gran fuerza épica insufla categoria de mito y de grandeza a esta otra estupenda novela de Gallegos. Marcos Vargas, el personaje central, es consanguíneo de aquel Hilario Guanipa de La Trepadora, el mismo Santos Luzardo de Doña Bárbara y hasta el Florentino Coronado, de Cantaclaro. Como Guanipa, es ancestralmente bárbaro, como Santos Luzardo, es hombre de esperanza y de fe, como Cantaclaro tiene metido muy adentro el espíritu aventurero.

En 1937, Gallegos publica su sexta novela. Se intitula Pobre Negro. En ella puede apreciarse una intención distinta a la que había expuesto en sus otras novelas. Lo social es ahora como la razón fundamental en la existencia de los personajes. El rico escenario de la historia venezolana ofrece al novelista nuevos horizontes. El estudio sicológico de los personajes vuelve a ser de nuevo harto interesante en esta novela de Gallegos. Las reacciones anímicaas de aquella «mantuana que tiene un hijo de un negro esclavo, y el destino de este hijo, que es como el destino de la Venezuela envuelta en la Guerra Federal hacen de Pobre Negro, una novela símbolo, saturada de extraño idealismo y de una belleza poemática sobresaliente.

Pareciera que a partir de Pobre Negro, Gallegos se interesara en su narrativa, con preferencia por el problema social. Por eso en 1942. cinco años después de la publi-cación de Pobre Negro, aparece El Forastero. Gallegos ensaya una técnica novelística diferente. Adopta la estrategia de grandes cuadros, en los que pueden observarse sucesos y personajes extraídos de la realidad circundante. En esta novela el paisaje desaparece casi por completo. El lirismo de sus primeras novelas se ve ahora limitado por la explosión de la temática social.

Dentro de la misma línea narrativa va a aparecer poco después, en 1943, su novela Sobre la Misma Tierra. Esta novela viene a representar en la novelística social de Gallegos, lo que representa Doña Bárbara en su novelística de la tierra. Es la obra maestra de lo que pudiéramos llamar su segunda etapa. En esta novela Gallegos explora una de las regiones más ricas e interesantes de la geografía venezolana: el Zulia. La pujante industria petrolera, en sus comienzos, y el paisaje impresionante, así como la vida mítica de la Goajira. constituyen la materia prima de esta novela. La trama es fascinante y de hondo contenido social. Es la vida aventurera de Demetrio Montiel, hijo de distinguida familia marabina, que se dedica al contrabando de mercancías por la frontera colombiana y a la venta de indios goajiros para trabajo agotador de haciendas, pertenecientes a poderosos y desalmados terratenientes. No paró aquí la actividad de Montiel Montiel de los Montieles, como él en tono jocoso se llamaba, sino que al descubrimiento de los grandes pozos de petróleo a orillas del Lago de Maracaibo, él se incorpora a una nueva vida donde «danzaban los millones», a través de ventas de terrenos a las grandes compañias explotadoras del subsuelo de la región zuliana...Valiéndose de su probada argucia de contrabandista, pudo así embaucar a viejos propietarios y conseguir pingües ganancias. Pero un buen día, Demetrio Montiel después de haber saciado toda su sed de aventuras y maldades, se quita la vida. Sin embargo su sangre había echado raíces en la raza goajira. Una hija mestiza, producto de sus andanzas por la comarca indígena, había sido educada por su tío en los Estados Unidos de Norteamérica. A la muerte de sus padres adoptivos, la joven regresa al Zulia. Se llama Remota Montiel y oyendo el reclamo de su raza, que latía muy adentro de su corazón, dedica su existencia por entero a la reivindicación de la gran familia goajira, en proceso de destrucción. Esta es, someramente, la trama de la novela. Como puede observarse, los problemas de la región petrolífera del Zulia, mezclados a la triste existencia de los indios goajiros, que esperan la civilización, pasan con fidelidad y profundo sentido social, por esta obra maestra de Rómulo Gallegos. De los personajes de esta novela, además de Demetrio Montiel y su hija Ludmila Weimar o Remota Montiel. son importantes en la escala de valores, Venancio Navas y Adrián Gadea. En cuanto al paisaje en Sobre la Misma Tierra, Gallegos continúa su técnica de El Forastero. Aquí lo humano, la acción de los personajes, se sobreponen al paisaje, que había jugado un papel principal en obras como Doña Bárbara, Cantaclaro y Canaima.

Ya en el exilio, en Cuba, escribe su novela intitulada La Brizna de Paja en el Viento. Es la primera vez que en su narrativa, los personajes y el paisaje no son venezolanos. Ahora son otros problemas los que analiza a través del cuadro actancial del relato. Sin embargo, puede notarse que en esta novela, Gallegos ha querido volver un poco a la técnica de Doña Bárbara. En La Brizna de Paja en el Viento, aparece de nuevo el lírico. en medio de una sobriedad y equilibrio admirables, como ya lo habíamos gustado en la obra maestra de su primera etapa. La novela en sí trata del problema universitario cubano y sus profundas resonancias sociales en la colectividad insular. Como anotaba Arturo Torres Rioseco en sus primeros trabajos críticos sobre el novelista, a Gallegos le gusta insistir mucho en los mismos personajes. En La Brizna de Paja en el Viento, muchos de los caracteres aparecidos en sus otras novelas vuelven a aparecer, dibujados en otro ambiente con singular maestria... ¿Acaso la muñeca Azcárate no tiene los mismos rasgos, la misma humanidad valiente y retozona de la Victoria Guanipa de La Trepadora? ¿Y Justo Rigores no sería esa naturaleza fuerte, potente de personajes como el mismo Hilario Guanipa, Marcos Vargas y el doctor Payara? Lo cierto es que esta novela, en la que Gallegos expone al desnudo esa vida de pistoleros que llevaron los estudiantes de la Universidad de La Habana hacia 1948, posee valor suficiente para ser incorporada sin duda a su brillante producción novelística, que le ha dado en su literatura contemporánea de América Latina, renombre universal. La Brizna de Paja en el Viento es obra de una madurez dorada. Y en ella están presentes el estilo depurado, el pensamiento profundo y la sensibilidad delicada del artista.

En la segunda etapa de su exilio, vivido en México y parte en los Estados Unidos de Norteamérica, concibe su última novela, que pensó bautizar en primera instancia con el nombre de La Brasa en el Pico del Cuervo y que luego en Caracas, en conversación con amigos, narradores como él, decidió darle el nombre definitivo de Tierra Bajo los Pies.

La novela está inspirada en los hechos sobresalientes de la revolución mexicana. Como siempre, Gallegos llevó a cabo una exhaustiva investigación en el propio terreno, antes de empezar a escribir su narración. Sus días de Morelia, en Michoacán, al lado del general Lázaro Cárdenas, le dieron suficiente estímulo para emprender su última aventura narrativa. Muchos han hablado de la decadencia del novelista en esta última producción. Sin embargo, si se toma en cuenta que Gallegos no dio por terminada esta novela y parece que esperaba algún día poder hacerlo, tendremos que concluir en que Tierra Bajo los Pies, no es más que la muestra del gran csfuerzo realizado por el escritor, frente a un paisaje y a unos personajes, que no terminó de domeñar.