santiago key ayala (1874-1960)

Fue el último sobreviviente de la generación de «Cosmopolis». Hasta hace pocos años lo vimos salir de la Academia de la Historia, con su pausado andar y todavía erguida figura de prócer de nuestras letras.

A pesar de que los primeros estudios de Key Ayala fueron de matemática y de ciencias políticas, fue conquistado por el cultivo de las letras. En medio de su serenidad y de sus equilibradas lecturas de juventud, cierra filas entre los cruzados de nuestro modernismo. Sus inclinaciones de madurez se concentraron en los estudios históricos. A ratos ejerció la crítica y cultivó el ensayo. Dentro del modernismo no tuvo un papel decisivo de un Díaz Rodríguez o de un Pedro Emilio Coll, sin embargo, su prosa que recuerda a Gracián o bien a Azorín, como apunta Fernando Paz Castillo, es como un contrapeso en la exuberante estilística del movimiento encabezado por Darío. Por otra parte, Key Ayala, es ajeno a dar exóticas notas. Prefiere confesar con cierta candidez: «Poseo tres devociones nacidas en mi niñez y a las cuales he sido fiel por el resto de mi vida. Son: el océano, la prensa de imprimir y el Avila: el Avila, visto desde el valle de Caracas. sentido, admirado, amado desde Caracas. Son devociones sustraídas a la demudación del tiempo y a la oxidación del desencanto. Son a la vez tres espectáculos para mí siempre nuevos» (Key Ayala, Santiago: Bajo el Signo del Avila. Ed. Avila Gráfica. Caracas. 1949. P. 7).

La confesión de admirar devotamente al Avila revela en el escritor su concepto de la belleza, ligado a espectáculos de la naturaleza. Por eso admira también el océano. Con uno de sus compañeros de generación por él más estimado, Díaz Rodríguez, comparte Key Ayala su culto al Avila. En alguna forma se juntan sus preferencias modernistas. Sus mejores páginas de evocación, en las que pudiera decirse se encuentra su mensaje estético, se intitula Bajo el Signo del Avila. Es un desfile de rostros, cimeros en el desarrollo de nuestra cultura: Eduardo Blanco, Díaz Rodríguez, Vargas, Bello, Arístides Rojas, Bolet Peraza, Pérez Bonalde, Herrera Irigoyen, Vicente Marcano, Juan Pablo Rojas Paúl, Eduardo Inés González y Pedro Emilio Coll.

La otra obra, que recoge la labor de cronista de Key Ayala es la que titula Historia en Long-Primer. Con este libro, Key Ayala se emparenta con Arístides Rojas en su labor de salvar del olvido, hechos, sucesos, que tuvieron influencia en el desenvolvimiento social, político y cultural de nuestro país.

Otros de sus libros son Vida Ejemplar de Simón Bolívar y Monosílabos Trilíteros de la Lengua Castellana. El primero es un libro escrito para la juventud de Venezuela. En él como una lección permanente se aprende el ejemplo bolivariano, sin distinción de edades. Es un libro escrito con desinterés, con desprendimiento, pero lleno de una humanísima intención patriótica.

El segundo es un libro de curiosa factura. En él estudia el escritor una serie de trilíteros castellanos y mezcla sencillas consideraciones con profundas reflexiones de carácter filológico, históricas y filosóficas.

A su muerte, el Dr. Key Ayala dejó una serie de libros en preparación, que por sus títulos representan importantes contribuciones para el conocimiento de nuestra cultura, y que hasta ahora esperan la mano generosa que los saque a la luz pública.